Llegué sin expectativas muy concretas —sabía que era "la ciudad tradicional de Japón"— pero nada me preparó para la sensación de caminar por sus calles y sentir que el tiempo se había detenido en algún punto entre el siglo XVII
Llegué sin expectativas muy concretas —sabía que era "la ciudad tradicional de Japón"— pero nada me preparó para la sensación de caminar por sus calles y sentir que el tiempo se había detenido en algún punto entre el siglo XVII