Antes de ir a Japón, el matcha para mí era básicamente el sabor de un helado (y tampoco de mis sabores favoritos). Me fui de Kioto con una perspectiva completamente diferente en lo que respecta al té — y un
Antes de ir a Japón, el matcha para mí era básicamente el sabor de un helado (y tampoco de mis sabores favoritos). Me fui de Kioto con una perspectiva completamente diferente en lo que respecta al té — y un